Liderazgo, cierre anual, planes y expectativas

Estamos en la época en que todas las entidades llevan a cabo el cierre anual de operaciones del año anterior y las administraciones entregan cuentas a sus órganos de gobierno sobre los resultados de dichas operaciones y del cómo terminó la situación financiera de las mismas.

En dicho proceso, la administración de la entidad tiene que prepara, junto con los estados financieros, un informe sobre el desempeño, situaciones que lo afectaron y aquellos aspectos que representaron un mejoramiento de este, incluyendo aquellos proyectos que iniciaron operaciones, los que están en proceso y los que se planea iniciar en el siguiente período.

El órgano máximo de gobierno, ya sea una asamblea de accionistas o de socios, miembros de una junta directiva tendrá que analizar los informes anuales, discutirlos, pedir explicaciones y aprobarlos o pedir las correcciones y adecuaciones que necesarios para aprobarlos.

En el mismo contexto, la administración deberá someter a aprobación del mismo órgano de gobierno, los objetivos para el siguiente período junto con todos los planes, proyectos (nuevos o ampliaciones a los existentes) y cualquier ajuste a la estructura de la entidad dirigida a dichos objetivos. El órgano de gobierno también deberá analizar, discutir y en su caso aprobar o pedir modificaciones para aprobar dichos planes.

En el contexto actual, estos procesos se vuelvan mucho más importantes, debido a la incertidumbre que generan los acontecimientos locales, nacionales e internacionales que pueden afectar directa o indirectamente a la empresa o sus operaciones.

La asamblea de socios o accionistas o cualquier órgano que tenga las facultades de gobierno de la entidad deberá también determinar si la administración ha cumplido cabalmente con los objetivos planteados con objeto de aprobar o desaprobar su gestión. Adicionalmente, deberá determinar si, basado en la gestión anterior y en los planes y proyectos que presente, seguirá contando con el apoyo del órgano de gobierno o debe ser sustituido por no cumplir con las expectativas del propio órgano de gobierno.

La administración de la entidad no solamente deberá cumplir con las expectativas de los miembros del órgano de gobierno, sino que además deberá tener un claro liderazgo con todo el personal, así como con los miembros del gobierno corporativo, con el fin de alcanzar el cabal cumplimiento de los objetivos, planes y proyectos planteados y aprobados por el órgano de gobierno.

La habilidad del administrador para lograr la alineación de la visión, los valores y los objetivos planteados con aquellos que cada uno de los miembros de la organización y de su gobierno, dependerá de su liderazgo y, por lo mismo, será la clave de su éxito.

La visión del líder deberá guiar a todos y no podrá escudarse en la falta de acción de los miembros de la entidad para justificar si los resultados no son alcanzados, ya que él detenta el poder, y quien tiene el poder no puede decir que es víctima.

El carácter, la fuerza moral y la disciplina del líder son las herramientas con las que cuenta para llevar a la organización hacia los objetivos planteados.

El carácter le ayudará a convencer, guiar, supervisar y disciplinar a todos los subalternos, así como convencer a los miembros del gobierno corporativo.

La fuerza moral, le ayuda a mantener la coherencia entre lo que dice, lo que pide y lo que hace, que sirven como ejemplo a los subalternos.

La disciplina le ayuda a dar seguimiento puntual y ejemplo de orden a todos los miembros de la entidad que permita que las tareas se lleven a cabo cuando y como están determinadas en el sistema, las políticas y los procedimientos.