Habvita, constructora enfocada en problemas sociales

Santiago y Alfonso Serrano / Foto: Eleconomista.mx

Crea viviendas para sectores vulnerables

En la búsqueda de satisfacer necesidades de vivienda en comunidades de alto rezago social, Santiago y Alfonso Serrano decidieron abrir una empresa dedicada a la construcción de desarrollos sociales a la que llamaron Habvita.

Más que un trabajo, ellos ven su labor profesional como una manera de apoyar a aquellas familias que, a pesar de carecer de recursos económicos, tienen la necesidad de acceder a mejores condiciones de vida para poder mejorar sus oportunidades.

“Nos apasiona estar trabajando con este sector social, no sólo queremos trabajar por ganar dinero, es mejor saber que estamos ayudando a la gente pues eso nos da una mayor satisfacción personal”, explicó Alfonso, directivo de la empresa.

Sin embargo, el trabajo que han realizado para consolidarse se ha caracterizado por el gran esfuerzo que han hecho al conseguir los apoyos necesarios para financiar sus proyectos de construcción.

“Uno de nuestros principales retos es conseguir las fuentes idóneas de financiamiento que nos permitan culminar cada proyectos. Normalmente buscamos fuentes de crédito en las dependencias de gobierno, instituciones financieras y organizaciones civiles o fundaciones”, informó el también directivo de Habvita, Santiago Serrano.

La firma ha apoyado en el desarrollo de proyectos de vivienda en Veracruz, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Querétaro, Campeche, Hidalgo y en últimas fechas en el Estado de México.

Entre los planes a futuro de Alfonso y Santiago se encuentra un plan agresivo de crecimiento empresarial, el cual permita a la constructora beneficiar a más personas con viviendas de calidad a bajos costos.

“A veces a los empresarios les da miedo trabajar en proyectos para personas de bajos recursos, sin darse cuenta de que lo único que las hace diferentes de otros clientes es que han tenido que lidiar con una situación económica más difícil pero eso no les quita la necesidad de crecer, desarrollarse y acceder a mejores condiciones de vida”, finalizó Santiago.

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CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo, El Economista