El desarrollo económico y tecnológico

Continuando con mi artículo de “Las Nuevas tecnologías y los emprendedores”, considero que es necesario que hagamos un alto y reflexionemos en cuanto sobre el efecto que tienen las nuevas tecnologías en la economía.

Continuamente escucho a gente que se queja de todo el dinero que las empresa gastan en tecnología por la cual no reciben beneficios, o cuando menos no los perciben como beneficios. Un ejemplo de esto es el desarrollo de la industria espacial.

En realidad, muchos de los beneficios de los que hoy gozamos se deben a la investigación y desarrollo generados por dichos proyectos.

En México, desde que yo era pequeño, existe la discusión sobre la conveniencia de invertir en desarrollo tecnológico, y desde siempre ha habido muchos políticos que piensan que, en un país pobre, es tirar el dinero, y que es mejor comprar la tecnología.

Por otro lado, hay pocos empresarios en México que están dispuestos a invertir en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías. La mayor parte de la inversión privada se refiere a la mejora de procesos, más que a la innovación.

El desarrollo tecnológico, sea en el ámbito que sea, normalmente trae beneficios que eventualmente llegan a la mayoría de la sociedad, desde el desarrollo de nuevas fuentes de empleo, pasando por procesos productivos que hacen que los bienes de consumo sean más baratos, herramientas de trabajo y entretenimiento que nos facilitan la vida, hasta medicamentos que ayudan a que podamos vivir más saludables y por más años.

Cuando en los años 50’s las grandes potencias decidieron invertir en tecnología para salir de la atmósfera terrestre y viajar por el cosmos, generaron nuevas tecnologías en los ámbitos metalmecánicos, aleaciones, nuevos materiales, combustibles y motores más poderosos, y desarrollaron la microelectrónica.

Este último, es interesante porque, hasta ese momento, cualquier vehículo: barcos, automóviles y aviones dependían de una gran cantidad de cables electrónicos para conectar los controles e indicadores requeridos. Con el advenimiento de la era espacial, la posibilidad de meter toda esa cantidad de cables en un pequeño espacio en donde también tenían que ir seres humanos, se volvió prácticamente imposible, por lo que inventaron las tabletas de circuitos integrados que ayudaron a crear computadoras más poderosas y rápidas.

A partir de ese momento, empezó la carrera por la miniaturización de los equipos electrónicos, desde el radio de transistores, hasta los pequeños dispositivos de mano, que mal llamamos teléfonos, pero que son pequeñas computadoras miles de veces más potentes que aquella que mandó al hombre a la luna en 1969. La computadora a que hago referencia, está en un edificio de siete pisos en el centro espacial Johnson en Houston Texas y ahora es un museo.

En los artículos pasados, hemos hablado de la innovación y del desarrollo en la empresa, así como de las experiencias que recibimos de aquellos empresarios que han y están cambiando al mundo porque se atrevieron a innovar.

La pregunta es como individuos, empresarios, gobierno, y país ¿por qué no nos atrevemos a dar ese paso? La respuesta de los políticos será que primero hay que sacar a los pobres de ese estado; sin embargo, creo que solamente creando fuentes de trabajo sustentables para todos, lograremos acabar con la pobreza.

Para lograr lo anterior, el país debe invertir en mejorar y modernizar la educación, poniendo al alcance de los menos afortunados las mejores herramientas en materia educativa, esto es atender las escuelas y mejorar las condiciones de los estudiantes más necesitados.

No es el único medio, pero es necesario empezar por algo que dé resultados palpables para los niños y sus familias.