Anticípate a los tiempos de incertidumbre

La única manera de afrontar la incertidumbre es que las empresas se anticipen. Foto: Shutterstock

“Hoy tenemos incertidumbre, pero de lo que estamos seguros es de que mañana vamos a tener más, y probablemente dentro de cinco años más. Debemos estar seguros de que la incertidumbre no se reducirá, sino que va a crecer”, con esa frase inició la conversación Adolfo Corujo, director general de estrategia de LLYC.

Ante un mundo de constantes cambios, la única manera de afrontar la incertidumbre es que las empresas se anticipen y sean coherentes, que sostengan su línea de actuación, más allá de que el panorama económico o político se tambalee.

Hay que “ser consistentes y transparentes, que nuestro diferenciador permanezca, mantenernos en el tiempo y no movernos como una veleta”, dijo Corujo, quien realizó el cambio de imagen de Llorente & Cuenca a LLYC.

Para afrontar la incertidumbre, las empresas requieren definir su misión y valores, así como una estrategia de comunicación, haciendo una reevaluación cada año o 18 meses, no cada que se presente una circunstancia que altere el panorama.

“Eso no quiere decir que hay que dejar de ser sensibles a la actualidad, hay que interpretar la actualidad y contar nuestra historia, anclándola a lo que está pasando, pero no modificándola ni ser contradictorios”.

Por ejemplo, si la base de una empresa son sus productos que cuidan el medio ambiente, y llega un gobierno que no concuerda con esa filosofía, no hay que dejar de pensar en ser sustentable, indicó Corujo.

Por ello, las compañías deben aclarar sus propósitos y comunicarlos a sus empleados, hacerlos partícipes de la filosofía de la organización.

“Las empresas tienen que compartir con ellos la razón de ser, del por qué existen. Cuando eso ocurre es más rápido anticiparse a los cambios, ser consciente y coherente (…) Si no lo compartes, tendrás una debilidad que saldrá a la luz cuando se produzca una inconsistencia”.

Sobre la reputación empresarial, expresó que las compañías cometen el error de pensar que tienen una reputación con los usuarios que usan internet y otra con los que no.

Realmente la reputación es la suma de lo que piensa la gente de una marca tanto en internet como fuera.

“La cuestión es que cuando expresamos nuestra opinión en el entorno digital influiremos en lo que los demás piensan de esas empresas”.

Ante esto se debe tener claro el impacto reputacional que generan las decisiones y actuar coherente con lo que se quiere transmitir.

Ejemplo de ello es el caso de Nike, que maneja una campaña de apoyo al deporte femenino, pero penalizó a uno de sus talentos por tomar un permiso por maternidad. Esto no coincide con la filosofía que la empresa dice tener.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario