¿Y después de las reformas?

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Se debe apostar a sectores estratégicos con objetivos conjuntos

Todo parece indicar que la calificación final para la actual administración en materia económica será positiva, pues el sentir general parecería ser que, a pesar de las complicaciones internacionales que presionaron a la baja el crecimiento económico, en términos generales durante los últimos cuatro años México salió mejor librado que la mayor parte de los países del mundo.

Esto particularmente es cierto si nos comparamos con nuestros vecinos del norte, por un lado, y en mayor medida con la posición que guardan actualmente varios países europeos, como Grecia, España e Italia.

Desde el punto de vista internacional, México se ve ya como una nación madura, cuyos fundamentos económicos son, desde hace ya varios años, incluso más sólidos que los de diversos países desarrollados. Este factor le ha permitido al país aspirar incluso a la titularidad del Fondo Monetario Internacional, como sucedió con Agustín Carstens hace poco más de un año; situación que hubiera resultado impensable hace apenas dos décadas, cuando México era percibido de manera muy distinta.

No debemos olvidar que fue Ernesto Zedillo quien, después de la tremenda crisis de 1994, logró poner orden en las finanzas públicas nacionales. Posteriormente, los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón mantuvieron dicho orden y fortalecieron la posición internacional de México en ese sentido.

Seguramente, el próximo gobierno continuará por ese mismo sendero, el de la solidez en las finanzas públicas y la estabilidad macroeconómica. Sabemos ahora que también tratará de avanzar con paso firme para lograr las reformas estructurales tan importantes para México, si éstas se logran, las bases estarán dadas para un crecimiento fuerte y sostenido.

Después de eso ¿qué faltaría para iniciar una época sin precedentes en la historia de México, de crecimiento sostenido y reposicionamiento internacional? Considero que una vez logradas las reformas estructurales y si el nuevo gobierno tuviera la visión y la firme decisión de apostarle a la definición de sectores estratégicos para transformar a México en líder mundial en los sectores así definidos y al mismo tiempo tuviera el talento para transformar a las micro, pequeñas y medianas empresas de dichos sectores en jugadores globales a través de programas de apoyo al estilo de los desarrollados en países como Singapur, China y Corea; México tendría por primera vez en muchas décadas la oportunidad de convertirse en un jugador de altos vuelos, compitiendo incluso con países como Brasil, China e India, que en los últimos años han estado en los cuernos de la luna.

Para que esto sea una realidad, será necesario el trabajo en equipo de organismos de fomento, que se tracen un objetivo en común y una meta compartida, tales como el instituto que será el encargado de la política pyme del país, de acuerdo con lo declarado por el Presidente electo en varias ocasiones y el Conacyt.

La combinación de las fortalezas de ambos organismos trabajando conjuntamente por un claro objetivo de innovación generará sinergias nunca antes vistas en el país, capaces tal vez, de obrar milagros.

CRÉDITO: 
Alejandro González