Orden y caos en la administración de la innovación

Necesitamos caos en la empresa, ya que demasiado orden lleva a la monotonía y a estar conformes con nuestro statu quo

No cabe duda de que administrar un negocio es una actividad compleja. Se puede comparar con correr lo más rápido posible sosteniendo una charola de agua y derramando lo menos posible. Pero aun sabiendo esta complejidad, se administran modelos de negocio validados y conocidos. Se administra para darle orden a la organización –de ahí la palabra organización: un ente organizado, con órganos que interactúan entre sí—.

La disciplina de la administración nace observando organizaciones existentes y de ahí se derivan las herramientas que usan los administradores para llevarlas al orden: planeación estratégica, misión, visión, análisis de fuerzas, debilidades, amenazas y oportunidades, investigación de mercado, evaluación de proyectos de inversión, KPIs, control de calidad, ingeniería de procesos y sistemas de costeo… y muchas más de todas las áreas funcionales de la empresa.

A pesar de que existen momentos caóticos en una organización con un modelo de negocio validado, el orden es lo que racionalmente se busca. El orden produce paz, tranquilidad y menos estrés, pero cuando se lleva demasiado lejos, se cae en el desequilibrio y puede conducir a la autodestrucción (recomiendo leer el libro del psicólogo Jordan B. Peterson, 12 reglas para vivir). El orden en exceso puede derivar en un campo de concentración, el fascismo u, hoy en día, el régimen talibán.

Las herramientas que usa tradicionalmente la administración sirven para mantener todas las situaciones empresariales en orden. Pero si se quiere innovar, se debe llevar temporalmente la organización al caos. Para ello, se usan diversas herramientas que permiten navegar el caos y, finalmente, volver al orden. Existen diferencias entre administrar el orden y el caos contrastando los modelos de negocio existentes y los nuevos (innovación). En otras palabras, contrastando lo que hacemos y conocemos con lo que haremos y desconocemos.

Necesitamos caos en algún momento en la empresa –e inclusive en nuestra vida—, ya que demasiado orden lleva a la monotonía y a estar conformes con nuestro statu quo. El caos es lo desconocido, lo nuevo, lo que encarna la posibilidad, es el origen de las ideas, lo misterioso, es el nacimiento. Ahí está el mundo de la innovación: en lo incierto, en no saber cuál será el resultado. Es muy importante que las organizaciones vivan momentos caóticos deliberados. De hecho, tener procesos de innovación deliberados es atraer el caos a la organización.

Afortunadamente, ya tenemos herramientas para administrar procesos de innovación (o procesos para administrar el caos). Metodologías como el pensamiento de diseño (design thinking), la innovación guiada por el resultado (outcome-driven innovation), prospectiva estratégica (strategic foresight) y emprendimiento esbelto (lean startup), entre otras, están al alcance de todos para iniciar procesos innovadores y administrar la innovación.

Este espectro continuo entre orden y caos es normal y deseado. Podría afirmarse que son elementos fundamentales en nuestras vidas, no se diga en las organizaciones. Siempre existirán situaciones predecibles (orden), mientras hay otras que no conocemos ni entendemos (caos). Los procesos innovadores se basan deliberadamente en atraer el caos, paradójicamente, de una forma ordenada.

Es muy cómodo vivir en el orden, sin angustias, sin estrés, sin preocupaciones. Pero el orden no es suficiente. Las organizaciones no pueden mantenerse estables e inalterables. Estar siempre en orden es invitar a la organización a perecer en el futuro. El caos, por el contrario, abre la puerta a la innovación, la inventiva y el aprendizaje. O bien, se puede decir que la innovación abre la puerta e invita al caos a la organización, le pide al orden una pausa para explorar y experimentar, y, más importante aún, para equivocarnos y aprender. No sugiero vivir en el caos eternamente, el caos deliberado es solo temporal. Al final, se busca regresar al orden con una organización más fortalecida, una esperanza de vida más larga y esperando el siguiente momento para volver a invitar al caos. Esto aplica también en nuestra vida personal.

* Fernando A. Moya Dávila es director del departamento de Emprendimiento e Innovación de EGADE Business School

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