La banca por Internet, con potencial de crecimiento

Foto: Eleconomista.mx

Actualmente los bancos invierten más en este tipo de servicio

El uso de la banca por Internet durante el 2011 registró un crecimiento sostenido tanto en número de operaciones como en monto; sin embargo, aún está por debajo de su potencial crecimiento, al igual que las personas físicas todavía no tienen confianza en realizar operaciones bancarias desde sus computadoras.

De acuerdo con el Banco de México, el número de transferencias totales de bajo valor a través de la banca por Internet alcanzó los 150.2 millones de operaciones, en el trimestre de julio a septiembre del 2011, sumando 10,805 millones de pesos.

Lo anterior significó un crecimiento de 16% anualizado en el número de transferencias totales por Internet en el tercer trimestre del 2011, mientras que el monto operado se incrementó 43% anualizado en el mismo lapso.

Lo de hoy

Prácticamente todos los bancos ya cuentan con un portal en Internet por el cual sus clientes pueden acceder a sus cuentas para consultas de saldo y operaciones de pago de servicios y transferencias.

Sin embargo, donde difieren es en el costo y de los servicios, donde en el caso de algunos bancos como Scotiabank, lo dan a todos los clientes por una sola cuota inicial y sin costo de anualidad o mensualidad, mientras que con otros como BBVA Bancomer y Banorte se requiere contratarlo por un costo mensual y anual, respectivamente.

Para Luis Robles, vicepresidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), “la banca por Internet está siendo cada vez más utilizada, por lo que los bancos están invirtiendo cada vez más en este tipo de servicios”. Las instituciones han adecuado los servicios a los que el cliente puede acceder por Internet, de acuerdo con su perfil de usuario y segmento del mercado, donde en el caso de cuentas Premier, éstos son los más completos, con inversión directa en casas de Bolsa. La ABM informó que el sector tiene la meta de domiciliar en los próximos años los más de 2,000 millones de pagos anuales de servicios.

CRÉDITO: 
Edgar Huérfano, El Economista