Fracaso, una oportunidad para innovar

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En México los empresarios tienen miedo a equivocarse

La clave de la innovación en las pequeñas y medianas empresas (pymes) mexicanas es la creatividad y la profesionalización de los empleados, de acuerdo con la empresa PDMA, encargada de apoyar a los empresarios en el desarrollo de nuevos productos y servicios.

“Las pequeñas y medianas empresas tienen una gran capacidad para producir innovación, debido a que sus estructuras son flexibles y la toma de decisiones suele hacerse más rápido, lo que les permite generar mayor valor agregado, el requisito es mantener una capacitación constante”, explicó Robert E. Jonson, presidente de la junta de la asociación.

A pesar de que muchos procesos de innovación dependen del apoyo que el sector federal le brinde a los empresarios, y de la creatividad de las personas; también obedecen a la apertura cultural que tengan el dueño de un negocio para permitirle a sus trabajadores fracasar en la práctica diaria.

“Es necesario que en México se generé un cambio cultural, a través del cual los empresarios le permitan a sus trabajadores aportar nuevas ideas a los procesos productivos de la empresa, pero también les permitan equivocarse y fracasar, pues sólo a través de sus errores podrán innovar”, explicó Luis Huerta, vicepresidente de operaciones de PDMA México.

De acuerdo con ambos voceros, en México los empresarios temen al fracaso al implementar innovación en sus procesos, pues lo perciben como “un riesgo que puede llevar a la empresa a la quiebra”

Ante ésta preocupación, Luis Huerta recomendó a los empresarios tomar en cuenta que la implementación de mejoras dentro de las empresas es un proceso que requiere tiempo, más no depende de un área laboral, sino de toda la compañía.

“Intentar limitar el proceso de innovación a un periodo de tiempo, tiene como consecuencia la reducción del impacto de las mejoras, y con ello se disminuye el rendimiento que podría tenerse” agregó.

Para finalizar, destacaron que si bien la innovación depende de la creatividad, ésta es sólo un primer paso en el proceso de generación de valor agregado, y que es vital para las pymes generar mejoras continuas para aumentar su competitividad.

CRÉDITO: 
Fabiola Naranjo, El Economista