Austeridad y productividad

Estamos iniciando un nuevo año y por lo mismo, las entidades, con o sin fines de lucro, productivas o de servicio, gubernamentales o no gubernamentales, tienen expectativas y planes para realizar a corto y largo plazo. Entre los temas de preocupación de los administradores, están la inflación, el suministro, la pandemia, los recortes presupuestales del gobierno que afectan a algunas industrias y servicios. Todos estos pueden hacer que el administrador a la hora de revisar sus planes sienta algún nivel de incertidumbre respecto del cumplimiento de éstos.

Los últimos datos reportados de inflación en México y en Estados Unidos, marcan niveles récord en los últimos años, aún cuando las tendencias podrían mejorar en los próximos meses, es un tema de preocupación entre los administradores ya que es un factor que puede estar afectando dichos planes, ya sea por los efectos que pudieran tener en los costos de los insumos y de transformación, así como en el consumo de los clientes de las empresas.

En cuanto al suministro, la preocupación de algunos administradores es en relación con poder garantizar el suministro de ciertas materias primas o insumos, principalmente importadas, directa o indirectamente, y que no han podido regularizar su producción o entregas derivado de alteraciones en la cadena productiva y de suministro.

Por supuesto la pandemia, que ha provocado tanto en relación con los recursos humanos de la entidad como con los cambios en los hábitos de consumo de sus clientes. Estos dos aspectos han obligado a los administradores a replantear sus estrategias de trabajo y comercial.

En cuanto a los recortes presupuestales del gobierno en ciertas actividades, afectan a las empresas directamente involucradas, pero también a la economía de algunos sectores al desviar la derrama económica hacia otras prioridades.

Por todo lo anterior, los administradores de aquellas entidades más afectadas por los factores mencionados tienen que ajustar sus planes y dar un enfoque de incremento de productividad con un uso más eficiente y austero de sus recursos. Desde el buscar ahorros en los costos de las materias primas e insumos, ajustando sus procesos a un mejor aprovechamiento de estos, hasta evitar todos aquellos desembolsos que no tienen beneficios directos sobre la productividad.

Las empresas, tienen que ajustar sus planes para cumplir su objetivo último que es poder generar utilidades. Las demás organizaciones, dependiendo de sus objetos, también deberán ajustar sus planes para cumplirlos.

Hay factores que también deben ser tomados en cuenta a la hora de ajustar los planes, como las obligaciones laborales y fiscales, que, siendo compromisos ineludibles, deben ser tomados en cuenta para hacer los ajustes requeridos.

Todas las entidades pagan impuestos, cuotas retenidas o causados, como los impuesto sobre la renta tanto, impuesto al valor agregado, cuotas de seguridad social, e impuestos estatales y municipales que apliquen en cada caso. Al llevar a cabo las planeaciones y presupuestos, es importante que se cumpla con todas esas obligaciones, ya que de no hacerlo, existen costos financieros muy altos, así como responsabilidades administrativas y penales.

Es responsabilidad del administrador promover la cultura de austeridad y productividad, siempre cumpliendo con todas las obligaciones para los empleados, proveedores de materias primas e insumos, de recursos financieros e impositivos. Si la entidad no puede cumplir con todos esos requisitos, quiere decir que no está en posibilidad de cumplir con sus objetivos y por lo tanto, su existencia está en riesgo.