Los impuestos y la buena administración

Estamos en época de declaraciones de impuestos anuales, 31 de marzo para las personas morales, periodo que ya concluyó y 30 de abril para personas físicas. Muchos administradores están corriendo para lograr cumplir con las obligaciones de las entidades a su cargo.

La falta de previsión y planeación de los impuestos, muchas veces provoca que los administradores se sorprendan por montos a pagar que no tenían previstos, y que por lo tanto, les crea una brecha en los flujos de efectivo necesarios para la operación del día con día.

La planeación y la revisión de los resultados reales obtenidos, es una tarea que tiene que ser cumplida con regularidad y precisión. También es una labor integral, el pago de los impuestos y contribuciones, es parte de los flujos operativos normales de las empresas. Cuando los flujos son insuficientes, la administración tiene la necesidad de aumentar los plazos de financiación, ya sea con proveedores o con el sistema financiero, financiarse con los impuestos, a parte de ser ilegal, es sumamente caro, mucho más que cualquier otra alternativa.

La planeación de un negocio es un tema de previsión, no de buenos deseos, este proceso implica determinar las posibilidades reales de obtención de ingresos durante el período sobre el cual se está planeando. En este proceso, es sumamente importante que el área responsable ya sea de ventas, comercial o la que procura los recursos, esté comprometida al cumplimiento cabal en la generación de los ingresos. A partir de esto, entonces la administración tiene que comprometer a las demás áreas que coadyuvan a la obtención de dichos ingresos para lograrlos de la mejor manera posible al menor costo.

Entonces, iniciado el proceso presupuestal, definiendo los ingresos que se pretenden obtener en el período, se planean los costos necesarios para producir el producto o servicio que generarán dichos ingresos como son: materia prima, mano de obra y costos de personal indirectos y gastos de producción (energía, comunicaciones, insumos y refacciones, etc); además, deberá incluir los costos y gastos relacionados con la distribución y venta de los productos (incluyendo publicidad y promoción) y aquellos gastos de administración como los relacionados con la dirección, finanzas y recursos humanos.

El proceso presupuestal debe incluir la determinación de los flujos de efectivo y las necesidades de capital de trabajo, tomando en consideración el tiempo que lleva producir, transportar, entregar y los plazos de pago de los clientes. Esto nos ayudará a determinar las necesidades de financiamiento y entonces definir sus fuentes, como son los plazos máximos de crédito que los proveedores otorgan a la empresa o entidad, sin deteriorar la buena relación que debe haber con ellos, y el sistema financiero que nos otorgará el crédito adicional necesario para cubrir el diferencial, y obviamente incluir el costo del financiamiento (interés, inflación y cambios en los tipos de cambio, cuando procede).

Dentro de todo ese proceso, los impuestos están involucrados en tres grandes rubros: aquellos que son trasladados dentro de la cadena productiva como el IVA y el impuesto especial sobre producción y servicios (cuando aplica); los que son parte del costo de operación como los impuestos sobre la nómina, contribuciones sociales (IMSS e INFONAVIT) y las contribuciones locales como es el impuesto predial; y aquellos que son impuestos a la utilidad como el ISR a las empresas y actividades empresariales. Todos estos impuestos deben ser previstos e incluidos en los flujos presupuestados.

Además, existen aquellos impuestos y contribuciones retenidos, como el ISR sobre sueldos y salarios, honorarios y arrendamientos y pagos al extranjero, y las cuotas obreras (SIC, por que aplican a todos los empleados de la empresa) retenidas. Todas estas retenciones, no es dinero de la empresa, y debe ser enterado y pagado a la autoridad correspondiente en tiempo y forma, por lo cual no debe formar parte del flujo disponible para la empresa.

Decía un cliente, toda empresa que no genere para pagar los impuestos, no es negocio, y tenía toda la razón, por que quiere decir que no está generando suficientes para pagar sus compromisos, por lo cual requiere que sea reevaluado y medido en función a eficiencia y productividad.