Abundan talleres de ropa informales

Foto: Archivo/El Economista

Canaive exige regular a los establecimientos que no pagan impuestos

Puebla.- La Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive) estimó que por cada ocho talleres de ropa establecidos en el estado hay 30 que funcionan en la informalidad, por lo que es necesario que las autoridades fiscales busquen regularlos.

El presidente de dicha cámara para la región Puebla-Tlaxcala, Federico Chilián Espinosa, comentó que hay negocios sin estar dados de alta ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), desde pequeños hasta talleres que funcionan en casas, los cuales generan entre dos y tres empleos, pero sin prestaciones.

Puntualizó que estas empresas proliferan en el interior del estado, donde hay pocas supervisiones de las autoridades fiscales.

El también empresario no está de acuerdo que entre algunos cuantos se continúe teniendo la carga tributaria, mientras que otros llevan años produciendo en total impunidad, cuya mercancía distribuyen en diversos tianguis de Puebla y estados conurbados, por la cual generan grandes ganancias sin pagar impuestos.

Explicó que han tenido acercamientos con algunos de los negocios que evaden al fisco para comentarles sobre los beneficios de estar debidamente constituidos y los apoyos que pueden recibir para capacitarse y ser más competitivos.

Chilián Espinosa mencionó que entre Puebla y Tlaxcala son alrededor de 8,000 negocios establecidos, de los cuales, el 70% se encuentran en el primer estado.

Dragon Mart impactara a sectores económicos

Asimismo, dijo que la realización del proyecto Dragón Mart en Cancún, Quintana Roo, para que se establezcan empresas chinas, significará una afectación económica para los productos de diversos sectores, pues compradores nacionales habrán de surtirse en ese lugar en lugar de consumir lo mexicano.

Sin embargo, puntualizó que no porque se hagan en México los productos chinos serán más baratos. Tal situación representaría una oportunidad para competir en precios y principalmente en calidad.

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CRÉDITO: 
Miguel Hernández, El Economista