La importancia del testamento en la pyme

La falta de un testamento genera conflicto entre los miembros de la empresa y la familia. Foto: Especial

Emprender un negocio es complicado, se requiere planeación e inversión o una muy buena idea que atraiga a inversionistas. Si el empresario toma las decisiones correctas la compañía puede crecer, pero ¿qué pasa si fallece o presenta una enfermedad que lo incapacite y evite que continúe al frente del negocio? El negocio se puede ir a la quiebra.

La pandemia nos ha hecho repensar que no somos inmortales y que aunque presentemos buena salud, en cualquier momento el panorama puede cambiar.

En el caso de una pequeña y mediana empresas o una empresa familiar, si no se cuenta con una planeación patrimonial empresarial, las consecuencias pueden ser catastróficas, pues no solo se ven afectados los miembros de la compañía: accionistas o familiares, también los empleados, pues al titubear la empresas los despidos pueden presentarse.

Tener un testamento o una planeación patrimonial empresarial brinda tranquilidad a la familia y al negocio, debido a que establece las bases de las decisiones a tomar si falta el dueño, ya sea por incapacidad o fallecimiento.

Adolfo González Olhovich, Presidente TMSourcing, empresa de servicios financieros destaca que cuando no se tiene un testamento la sucesión empresarial puede tomar de tres meses a un año, incluso puede tardar 15 años, lo cual “mata a la empresa”.

Además, la falta de un Gobierno Corporativo puede generar conflictos familiares y la lucha por el control de la compañía.

Por ello, es importante diseñar una planeación patrimonial empresarial y septiembre es ideal debido a que es el mes del testamento y existen descuentos de hasta el 50 por ciento.

Facilita la sucesión y la toma de decisiones

Tener un testamento y un buen Gobierno Corporativo permite tomar decisiones empresariales más rápidas cuando el fundador fallece y tener una sucesión en tiempo y forma, evitando que la empresa baje sus ingresos.

En este sentido, en lugar de que la sucesión tome tres meses o un años, el proceso puede durar sólo cinco días, debido a que se tendrá definido quien es el candidato a tomar el nuevo puesto, pero esto solo pasara si se toman acciones previas, destaca González.

Precisa que en México no se tiene la cultura de prevención; sin embargo, “después de la pandemia ha habido más interés en entender que no somos súper héroes, sino que somos seres humanos”.

Aunque el número de testamentos se intensifico durante la pandemia, sólo 20% de la población mexicana lo ha llevado a cabo. “Lamentablemente al mexicano no le gusta pensar que ya no va a estar con nosotros”.

González sugiere que además del testamento se tenga un fideicomiso patrimonial o de control accionario, porque ayuda a tomar las decisiones rápido e ir hacia adelante.

Un fideicomiso de control accionario ayuda a ayuda a tener eficiencia fiscal, protección de activos, reglas en caso de incapacidad y simplificación sucesoria. “Blindas la empresa porque permite tomar decisiones”

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario