Cinco tips para equilibrar el home office y la escuela en línea de los hijos

Evitará malas relaciones en la familia. Foto: Especial

El trabajo remoto puede ser una bendición o una maldición por las condiciones para tener internet, muebles y comodidad, como por compartir el espacio con los integrantes de la familia, sobre todo los hijos toman clases en línea.

Para quienes son padre o madre, el trabajo remoto puede convertirse en algo muy estresante cuando los niños requieren tiempo y recursos para tomar sus clases, causando conflictos entre la familia.

A pesar de que el gobierno mexicano confirmó el regreso a clases de forma presencial el 30 de agosto, muchos seguirán tomando clases en línea o tendrán modelos híbridos, por lo cual hay que prepararse en casa para tener el mejor entorno.

Por ello, para quienes siguen trabajando remotamente y sus hijos empezarán un nuevo ciclo escolar, Laura García, especialista en disciplina positiva e instructora de Udemy, comparte cinco consejos para lograr un equilibro entre el home office y la escuela de los hijos, para así, mantener una buena relación.

Observa las necesidades de tus hijos

Muchas veces, sin darse cuenta, los padres priorizan sus necesidades (conectarse a tiempo para la reunión, tener silencio en casa, poder concentrarse, entre otros,) y olvidan las de los pequeños (correr, reír o jugar.); lo que se ha incrementado desde que llegó la pandemia al tener que compaginar el trabajo y el rol de padre o madre 24/7 en un mismo espacio. Cuando los niños no pueden cubrir sus necesidades de diversión y juego, deben recurrir a la rebeldía y al “no hacer caso” para lograrlo.

“¿Cómo sobrellevar esto de la mejor manera? Busca un equilibrio entre las necesidades de todos los miembros de la familia. Si en tu día a día tienes espacios donde la exigencia laboral sea menor, aprovecha para cubrir las necesidades de tu hijo. También es muy importante que agendes diariamente espacios dedicados exclusivamente a que tu hijo cubra sus necesidades de niño; de esta manera respetará con mayor facilidad y apertura esos momentos en los que necesitas calma, concentración y silencio”.

Divide bien tu horario laboral del familiar

Desde que las personas empezaron a trabajar en casa, los horarios dejaron de estar bien delimitados; cruzando esa delgada línea entre cuándo se termina de trabajar y cuándo empieza el momento familiar.

Por ello, hay que ser lo más disciplinados y estructurados posible en cuanto a horarios, para poder diferenciar los momentos de trabajo y los de estar con la familia; independientemente de estar en el mismo lugar.

Los niños requieren de atención y es normal que después de cierta hora exijan tiempo con mamá o papá. Delimitar y cumplir, ayudará a que ellos también comprendan que mientras trabajas tienen que darte tu espacio y respetarlo.

Llega a acuerdos

Para todos en casa ha sido complicada la adaptación, por lo que los conflictos pueden ser más recurrentes. Es importante identificar el momento correcto para corregir y de llegar a acuerdos. Nunca es una buena opción el hecho de corregir, reflexionar o hacer peticiones con la cabeza caliente.

Antes de reprender de manera reactiva y en automático, enfócate en tranquilizarte y pregúntate qué necesita tu hijo o cómo le puedes ayudar.

“Recuerda que mientras estás trabajando, la presión y el estrés son factores que te pueden llevar a “explotar” fácilmente; por lo que es crucial el hecho de esperar el momento correcto para estar en calma y así corregir y llegar a acuerdos de manera amable y respetuosa”.

Comprende que el cerebro de los niños está en desarrollo

El cerebro de una persona termina de desarrollarse aproximadamente a los 21 años; por lo que esperar que tu hijo tenga las mismas habilidades, reacciones y comportamientos de un adulto es un error común.

No olvides que tu hijo aún está desarrollando habilidades como la paciencia, el saber esperar, el recibir un no, o la tolerancia a la frustración. Muchas veces esperamos que reaccione y responda como lo haríamos nosotros los adultos, pero para él/ella, la espera a que termine una reunión, puede ser eterna; o el que no le prestes la atención que requiere, puede significar el fin del mundo.

La empatía, la paciencia, la comunicación y la comprensión de que tu hijo no tiene un cerebro de adulto, son factores clave para evitar conflictos con él/ella mientras trabajas. Poco a poco, con el paso del tiempo, con la experiencia y con su desarrollo cerebral, tu hijo irá desarrollando esas habilidades que tanto aprecias.

Aprende a elegir tus batallas

Hay días que el trabajo puede sobrepasar tu nivel de tolerancia y paciencia, así que es fundamental aprender a elegir las batallas con tus hijos. Elegir batallas significa tomar la decisión consciente de no engancharte con temas sin importancia.

Por ejemplo, si el baño diario es a una hora y un día no lo hace, evita entrar en conflicto, negocia y definan entre ambas partes para llegar a un acuerdo para que se bañe; o si tu hijo quiere usar una ropa distinta a la que tu querías. Situaciones como esta te evitará horas de discusiones y rabietas.

“En todos los hogares debe haber temas no negociables; como todo lo que tenga que ver con la honestidad, el respeto o la seguridad de los miembros de la familia (yo les llamo las líneas rojas). Para todo lo demás, puedes elegir ceder y de esta manera no “luchar batallas” que no valgan la pena y que impliquen un mayor desgaste emocional que un beneficio para la familia”.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario